A veces las cosas se tuercen y te encuentras frente a ese desierto abierto con el hielo mudo y el coraje lento, tan viejo como el mismo mundo, el cariño y el despecho. El camino se hace andando, pero un desierto es un desierto. Ya sé por qué le ganó a nuestro labios el silencio, y es que el reloj no tiene el tiempo, no tiene el miedo, el caso es que no conseguimos aislarnos del resto de este mundo donde los humanos, cambian los sueños por aire. Dame alguna excusa que nos salve o que nos traguen siete mares pero no me quites el coraje.Enseñame tus manos, abre las palmas que las veasy ahora, dime si aun te queda un poco de esperanza en ellas. Enseñame tus manos, esas, con las que nos acariciamos y hoy nos hacemos tanto daño. Tal vez por qué para ti solo soy un cero a la izquierda y no hay manera de que multiplique mi cariño por tus ganas,y nos den mas que cero.